On Boxing

15 de mayo – 26 de junio, 2021
Los Angeles

Anna Betbeze
Andrea Marie Breiling
Anya Gallaccio
Maysha Mohamedi
Lauren Quin
Brian Rochefort

A finales de la década de 1960 y hasta mediados de los 70, si había un combate de boxeo en la televisión mi padre y yo lo veíamos. Sin importar quién se batía, desde zumbantes pesos mosca a enormes pesos pesados. Nos sentábamos en el sofá anaranjado. Se servía un vaso enorme de chablís Gallo con hielo, y yo me tomaba a morro una cerveza de jengibre Mom´s. Me sentía rudo. Él me enseñó a leer lo que pasaba en el ring. Él lo veía todo como un arte.

Mi padre había sido boxeador en la marina. Sus buen amigo y compañero de boxeo le dijo una vez que lo habían noqueado, pero se mantuvo en pie. Sólo más tarde se dio cuenta de que peleó inconsciente durante un asalto y empezó otro, en modo automático, haciendo lo que había entrenado para hacer y que ahora hacía con naturalidad, siguió moviéndose hasta que volvió en sí, volvió a la pelea. Ahí estaba y no estaba ahí.

En 1973, cuando yo tenía 12 años, papá empezó a llevarme al Auditorio Olímpico los viernes en la noche para ver las peleas. Esa experiencia era muy distinta a verlas en casa por televisión. En la multitud siempre estaba oscuro, parecía que todo el mundo estaba fumando un cigarrillo o un puro, las voces podían ser violencia fuerte y silenciosa en el aire. Pero el centro estaba en el único lugar iluminado. El cuadrilátero. El brillo de las luces blancas inundaba la lona. Aquí se desarrollaba un ritual. Fui testigo de un mito.

Qué ceremonia. Los púgiles iban hacia el ring como formas que subían desde la distancia hacia ese cuadrado de luz. Después ascendían y entraban por entre las cuerdas al lugar de la acción vestidos con batas que a veces llegaban hasta el suelo. En un instante las batas caían, los hombres quedaban casi desnudos, expuestos, íntimos. El martillo hacía sonar la campana para empezar la contienda. Era una frase tan clara y sencilla que podía oírse y verse.

Papá hacía claro lo abstracto. Explicaba que el caos era controlado, que a menudo te tenían que pegar para que tú pudieras pegar, que éste era el único deporte puro. Crudo. Si miras durante suficiente tiempo, surgen patrones. Se ve cómo los boxeadores usan la definición de la lona para cortar y controlar los márgenes o dominar el medio. La acción puede desarrollarse en cualquier punto dentro de ese espacio. Aprendes que cada boxeador tiene una manera distinta de bailar tirar jabs cortar golpear. Todo en movimiento, las piernas se mueven y los brazos trabajan desde el jab rápido y certero a los aspavientos y todo lo demás. Desarrollaban su proceso ante nosotros. A veces volaba sangre roja, chorreando de adentro hacia afuera. El estilo definía la autoría. Ganar y perder en tiempo real. Yo ahí me perdía; me encantaba. Todavía lo siento, pero de otro modo, ahora, aquí.

—Jeff Poe

Programe su cita aquí.

For English click here.

Selected Works

Our website uses cookies to improve user experience. Please click here to learn more.
By continuing to browse you are giving us your consent to our use of cookies.
I Accept
Blum & Poe, Los Angeles and Tokyo are open by appointment. Make a reservation to visit the galleries here. All reservations for At The Luss House have been booked at this time.