Eddie Martinez

Green Thumb

15 de mayo – 26 de junio, 2021
Los Angeles

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Blum & Poe se complace en presentar una exposición de nuevas pinturas de Eddie Martinez, artista residente en Brooklyn. Esta es la primera presentación individual del artista con nuestra galería después del anunciar su representación el otoño pasado.

Alison M. Gingeras: Háblame de las flores. No sé mucho sobre tu proceso cuando trabajas en modo figurativo.

Eddie Martinez: Mi proceso es directo. Esto son sólo bodegones. Pero no son parte de mi vida. Son flores fantásticas. Cuando pinto estas cosas es muy básico. Es sencillamente un objeto.

AG: ¿Comienzas por un arquetipo? Hay ciertas formas florales que se repiten de un lienzo a otro. ¿Hay alguna imagen arquetípica de un bodegón que tienes en la cabeza a partir de la cual generas permutaciones?

EM: Sí, siempre hay una enorme flor de dibujos animados. Algo así como Christopher Wool, que adoptó esa especie de margarita caricaturesca hace mucho tiempo. Esa margarita está en todos lados, un poco inclinada a la izquierda. También por lo general hay un hongo. Y hay algunas cosas circulares como bayas.

AG: ¿Hay algún motivo en particular por el que los pintas?

EM: En principio diría que no. Pero entonces, si pienso en dónde crecí y la vegetación local de esos lugares, como Florida y California, no puedo evitar ver la relación y pensar en el recuerdo lejano de aquello, la manera en la que me ha impactado. Mis padres siempre tenían macetas interesantes, con suculentas raras que parecían guisantes en una cuerda y esas otras pequeñitas que parecen un trasero. Estaba obsesionados con las Venus atrapamoscas que podías conseguir en Publix. La obra Little Shop of Horrors me marcó mucho. Y en un momento pensé en titular esta muestra "Feed me, Seymour," pero parece que me rajé.

AG: ¿Y estas imágenes de bodegón son un vehículo para algo más en tu obra, en términos formales?

EM: Sin duda. Ahí está la composición, que es básicamente la misma. Y además me da ese espacio para jugar con el color, la forma y la línea.

AG: ¿Hay algún tipo de automatismo en estos cuadros? Cuando miro tus abstracciones las leo como parte de linaje histórico artístico, provenientes de procesos de dibujo automático. ¿Cuánto hay de eso en estas obras más figurativas?

EM: Sí, lo hay. Pero creo que tiene más que ver con el automatismo que llega con el color y las formas, porque no quiero que preserven algún tipo de floridez. Las líneas son un poco más controladas en cuanto a querer que parezcan flores, frente a la abstracción, donde la línea pude ir por cualquier lado. Creo que la libertad en estos llega con el color y la forma.

AG: También me gusta cómo algunas están blanqueadas, como si fueran fantasmas de si mismas.

EM: Exacto. En esas hay mucha libertad y movimiento automático. Pero creo que a menudo empiezan con un esqueleto.

AG: ¿Empiezan desde dibujos?

EM: Dibujo mucho, así que por lo general empiezan desde dibujos, o a veces simplemente las desarmo visualmente después de hacer algunas y hago una nueva.

AG: ¿Pintas a partir de ese proceso de dibujo, o pintas directamente sobre el lienzo? ¿Cómo están de construidas estas piezas?

EM: ¿Lo dices en cuanto a la textura?

AG: O entre la textura y la imagen. ¿Trabajas algunos aspectos en papel y después pintas directamente sobre el lienzo?

EM: No trabajo mucho en papel. Simplemente dibujo la línea, y cuánto de ahí va a lo otro, depende. A veces aplico la base, algo muy ligero, y quedo contento con eso. O a veces le pinto un montón encima. Así obtienes esa acumulación automática de texturas. A veces añado cosas, como algún tipo de detritus, basura del estudio y toallitas para bebés.

AG: ¿Los fijas en el lienzo?

EM: De una manera u otra, con pintura o cola. Pero a veces los pinto sobre el lienzo.

AG: Es muy difícil de ver en las imágenes de los cuadros. No se traduce.

EM: Lo sé. No quiero que suene como que hay algo místico en ellas. Sólo son flores, así de fácil. Todo lo otro que sucede está en mi práctica general de estudio. No es como que de repente, porque pinto flores, voy a hacerlas hiperrealistas o algo extremo.

AG: ¿Desde el punto de vista de la historia del arte, estás buscando algo específico? Desde luego, la historia de la flor como tema es muy rica y súper interesante. ¿Cuánto piensas en esa historia?

EM:  Hay cosas que a estas alturas tengo quemadas en el cerebro. La forma de tratar las flores de Matisse sin duda es una de las más importantes para mí.

AG: ¿Qué tiene Matisse en particular?

EM: Todo; son tan delicada. Parece que nunca se las pensó, pero al mismo tiempo son tan meditadas. Creo que son increíbles. También me gustan las obras más extrañas de Picasso con líneas negras pesadas y espacio exterior. También las obras de Cézanne y Van Gogh son hermosas. Realmente no sé si lo pienso mucho a estas alturas. Ya lo pensé tanto que simplemente todo está ahí dentro. Bernard Buffet hizo unas pinturas brutales de flores que me encantan. Las rosas de Isa Genzken, Grace Hartigan y Litchenstein. Ernst Ludwig Kirchner pitó flores súper vibrantes, igual que lo hace Judith Linhares.

AG: ¿Esa memoria visual informa lo automático a un nivel inconsciente?

EM: Básicamente, a estas alturas todo es parte de una especie de Photoshop mental.

AG: Tal vez esto sea salirse un poco del tema, pero también penaba en esta pintora francesa del siglo XVIII: Anne Vallayer-Coster. Sus pinturas florales son increíbles. El tema del bodegón estaba directamente ligado a las políticas de género porque a las mujeres artistas no se les permitía formarse de la misma manera que a sus colegas masculinos. La formación académica con acceso a un modelo desnudo natural era imposible. Y aunque hubiera un puñado de mujeres pintoras de primer nivel en el género, sus paisajes florales destacan en ese mundo del siglo XVIII. Sus flores son una locura, tienen una abundancia que me parece que está en tus obras. La obra de Vallayer-Coster parece tener como tema principal la abundancia y la alegría. Y, desde luego, la historia del bodegón, o de todos los motivos botánicos de la historia del arte siempre han tenido significados cargados o codificados. En los cuadros de Van Eyck, cada una de las setenta y tantas flores y plantas del Retablo de Gante, por ejemplo ¡tiene un significado simbólico específico! Desafortunadamente, siento que a lo largo del siglo XX se destruyó la posibilidad de la alegría y la abundancia como temas "válidos," o pasó de moda. ¿Te conectas al tema de la alegría con estos cuadros?

EM: Sin duda. A eso me refería antes cuando dije que sólo son flores. Es algo que disfruto pintando. No siento la necesidad de inyectar alguna justificación o significado más profundo a estos cuadros. Es un tema tan básico y genérico que me permite divertirme mucho con él. De hecho, lo disfruto mucho. Puedes ser muy femenino con ellos, y también hay una larga historia con la sexualidad y las flores: Georgia O´Keeffe, Louise Bourgeois. Pinto todo el rato estos hongos que parecen falos, y también está ahí. Puedes ser graciosos con ellos, y son fáciles. No creo que tenga que pensarlos para nada. Mientras los hago, la pregunta es si me gusta o no cómo se ven. Lo que disfruto es que es así de directo. Me da alegría.

Eddie Martinez (n. 1977, Base Naval de Groton, CT) vive y trabaja en Brooklyn, NY. La práctica poco convencional de Martinez ha recibido un creciente apoyo institucional, con cinco muestras individuales en museos en los últimos tres años, incluyendo el Museo de Arte Contemporáneo de Detroit, y el Museo Yuz de Shanghái en 2019, una muestra de esculturas y pinturas en el Museo del Bronx en 2018, una exposición que presentó una muestra rotante de su obra reciente en papel en el Centro del Dibujo en 2017, y una exposición en el Museo Davis de Wellesley College, MA en 2017. Sus obras forman parte de colecciones públicas internacionales como las del Museo Aurora de Shanghái, China, el Museo de las Artes del Bronx, Bronx, NY, el Museo Davis de Wellesley College, Wellesley, MA, La Hiscox Collection, Londres, RU, La Colección Júmex, México DF, México, la Marciano Collection, Los Angeles, CA, la Biblioteca Morgan, Nueva York, NY, El RISD Museum, Providence, RI, la Saatchi Collection, Londres, RU, y el Museo Yuz, Shanghái, China, entre otras.

Alison M. Gingeras es curadora y escritora residente en Nueva York y Varsovia.

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